domingo, 8 de noviembre de 2015

Las palomas anheladas




En la gran plaza de los almanaques
viven las redes de palomas
del cielo del hallazgo.
Se oyen los zureos pertinentes
por cumplir los círculos del tiempo.

¿Dónde se encuentran estas aves
que anhelan pronunciarse
y parecen soñar modulaciones
de ofrendas e infinito?

Me desplazo por las piedras calladas
con las manos abiertas, pródigo,
corriendo hacia el traspié, de un yerro a otro,
rozándome las horas de blasfemias.

Ariscas y renuentes a mi amor desnudo,
saltan, se contonean, huyen, chillan,
murmuran rebeldías, infidencias.

¿Debería arrojar mi espejo
al sombreado de sus alas
para que todas a mis nubes sucumbieran?



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