lunes, 16 de noviembre de 2015

El niño





La vida se repite en viejas distracciones,
añejas calmas de la tarde.

Descubro la quietud flexible de los árboles
en infinita entrega a la preservación.

Los perros vagabundos, automóviles viejos,
moviéndose por las calles sin nombre.

Veo el pasado proyectándose al futuro,
en lucha desigual contra el misterio.

El corazón del niño sólo se nutre del
ahora
voy corriendo detrás de la pelota.


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