domingo, 29 de noviembre de 2015

Caracoles de la infancia




Frescura de la brisa
y una bulla estival.
El copioso aguacero
ya nos trae al raudal.

La cuneta es un río
de rojo y emoción.
Sucios los pies descalzos
y limpio el corazón.

¡Rápido despleguemos
las velas y a jugar,
pues el súbito río
se va, se va hacia el mar!

Zarpando con los gritos
los barcos de papel,
navegando a los tumbos,
naufragando cruel.

¿Seguirán aguardando
los felices raudales
aquellos caracoles
oscuros e inmortales?


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