lunes, 2 de noviembre de 2015

Calma peligrosa




En singladura, la pasión herida
se oscurece de inútiles tormentos,
en el confín doloroso del alma,
mientras se sume el cofre del recuerdo.

Avergonzado de perder la brújula
y la emoción, confundido el aliento,
soporto el duro cruce de los mares
con la esperanza de avistar tu puerto.

Y callo tu abandono, sufro el frío,
la angustia de encontrarme mar adentro
en noche extrema de rugientes olas.

En soledad, donde afirmo mi apego
a la cadencia antigua de tu canto,
grito mi amor errante en el océano.



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