viernes, 20 de noviembre de 2015

Bajo el cielo de la ciudad




La ciudad, como siempre,
al encender sus luces en la noche,
se inunda de pasiones ebrias.

Soporta el vértigo del hombre hastiado,
cubriendo con la suma de violencias
el alba de sus calles.

La impronta ensangrentada
se adhiere al muro de su triste historia
en anónimos rostros de sus piedras.

El hombre apuñalado
acaba de perderse en la agonía
el infinito azul de las estrellas.


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