miércoles, 11 de noviembre de 2015

Anversos y reversos de nuestro amor




De tus planicies amo las tardías
horas, cuando al buscar la luna a tientas
y a gatas los trazados de tus vías,
mis cautelas estallan avarientas.

Amo la divergencia en nuestros días:
las mansas lluvias, todas las tormentas,
todas aquellas suaves alegrías
y aquellas duras, ásperas afrentas.

Pétalos de la misma flor, colores
de un jardín que muere cada noche
para volver al alba sus ardores.

Ellos son las razones del instinto,
los que alumbran mi negro laberinto
y concilian mi sueño sin reproche.


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