jueves, 1 de octubre de 2015

Vándalo del alma




Navega en infecunda inmensidad
con su índole humana y tormentosa;
surto el anclaje de la noble diosa
en mi atolón arrima su piedad.

Tiene ojo de vidrio y valentía
de los rudos piratas que, en los mares, 
lucen en sus pendones avatares
de las furias: muerte y anarquía.

Vencedor del cerrojo de los cielos,
donde se aplaca la impaciente espera,
trae la edad que hace al hombre, fiera,
y dueño de crepúsculos y anhelos.

Proyecta descoser los grises paños,
tela que empaña nuestro sol los años.



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