viernes, 16 de octubre de 2015

Sólo pido una tumba en el verso




Abordo mi razón mortificada
por la sed incurable. Requería
de mi grito herir su biografía
sobre la piel desnuda y desollada.

Desafiar al destino y a la nada,
exponiendo mis huesos cada día,
desterrado de Dios, lenta agonía,
ante la eterna luz amortajada.

Cedo mi frustración a la postrera
oscuridad y al silencioso espanto,
y pido lápida en el verbo puro

de la belleza pura, en la quimera
del mudo acorde y omitido canto.
Pido piedad al yermo del futuro.


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