lunes, 19 de octubre de 2015

La última conciencia




Ha de ser dolorosa la existencia
para ti que hurgas en la infiel memoria
los años que pasaron, la ilusoria
certidumbre, la pálida creencia.

Tanto esfuerzo entregado a la paciencia
de alistar una justa trayectoria,
para escribir la triste y pobre historia
del sueño que nació en la adolescencia.

Muy dura ha de sentírsele a la vida
cuando su rostro se haya vuelto helado;
y nuestro amor por ella, quebrantado.

Dolorosa ha de ser la despedida:
sin compasión echado de la suerte,
con tu esperanza en brazos de la muerte.


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