viernes, 16 de octubre de 2015

La araña




Como el pescador en el río,
la araña espera
luego de afanoso tramar,
confiando en su artística red.

Le nace la admirable índole  
del enmarañado designio
—ley estadística
que su especie retoca por milenios.

Tu alma sabe
de la tenacidad inclaudicable,
de la exploración del vacío;
no la rehúye,
menosprecia cualquier mejor alternativa.

Es su quehacer,
su cometido existencial,
obstinada, paciente,
décadas hamacándose en la brisa,
como un lince en la espera.

Tu alma arácnida
en la telaraña del verso.


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