jueves, 22 de octubre de 2015

Góngora




Maestro del estilo culterano:
izando tu pendón en las lejanas
praderas del Parnaso, de las arcanas
fosas vuelve tu voz con su silencio humano.

Tras tu paciente empeño de artesano
tus versos traen pulcras filigranas,
reflexiones arteras que, aunque vanas
a veces, son orgullo castellano.

Obsequiaste a los hombres dulce coro
forjado desde joven; y, al final
de tu vida, en el mísero decoro,
viste el aura del cántico inmortal.

Vate de la ampulosa Soledad,
sorteando otro siglo más de edad.



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