jueves, 22 de octubre de 2015

Desnudo en las palabras




Desnudo en las palabras,
vacío el lago de tus cisnes,
amo el momento de la lucha
contra los demonios que anhelan silenciarme.

Rendida ante el mantra de mi voz
—ensueño hondo que sutil sacude—,
reclamas mi torrente
en la insistencia acústica del brío.

Te entrego mis susurros por sobre mi rudeza,
me enclaustro —en juego impúdico—
en la sal de tus lóbulos, moro tu lejanía,
te palpo en los alcores de la aurora,
y asiento cuando dices de fallecer conmigo.

Es un alivio hablarte con dolor olvidado,
como a una tumba antigua
floreciente de anécdotas felices,
y esta desventura
dormida para siempre en la memoria.

Nuestras son las parlantes noches,
los gráciles vocablos
fundidos en el tiempo fugaz y suficiente
ante el foco de nuestra mutua admiración.

Te hablaré, desde hoy, sin rémoras,
sin contenerme, como en un orgasmo.


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