sábado, 31 de octubre de 2015

Déjame sin tu muerte




No es tu final como una copa de buen vino
que al urgente llamado debes apurar.
Puedes beberlo moderadamente,
y luego desprenderte poco a poco
del amor por la vida y perecer.

Para el fatal instante, levantarás tu copa
en un glorioso brindis,
como una rebelión de tu derrota,
donde asuma tu espíritu
la sombra de la vida: su belleza.

Permanece callado cuando entonces.
Callado también yo en esa hora infausta,
nuestras miradas traerán las luces
de nuestras luchas victoriosas,
de estos fulgores repentinos de las horas.

Porque tus aves vuelan a mi alma triste,
y el amor que me dejas lo viviré sin ti,
dejémonos cubrir por la entereza:
en el adiós, aparta de mi mano
tu delicada mano que se enfría.


2 comentarios:

Ventura MC dijo...

Un brindis a la muerte que sabe hablarle de frente y derramar en el instante la belleza de tu mirada.
Es un placer seguirte amigo mío.
Abrazos, Ventura

Óscar Distéfano dijo...


Gracias, Ventura, eres muy amable. Puedes ver lo despistado que soy al percatarme recién hoy de tu mensaje.

Un gran abrazo, amigo.
Óscar