domingo, 11 de octubre de 2015

Conciencia de la búsqueda




Más que nunca me duele
el pecho de vivirme,
pero me duele en serio –no les hablo en metáfora-,
y no puedo embriagarme
–como aconseja Baudelaire-
por temor al exceso de locura
y a que me mate sus efectos.

Escribo en la mazmorra y más me duele,
pues nunca ya podré reconducir mis sueños.
Ha pasado mi tiempo,
y no he logrado unirme a las tertulias,
a las celebraciones en los bares.

En las vidrieras de las librerías
me miro atentamente
y mi rostro se llena de mis libros,
me late el corazón
de tantos versos inflamados en sus hojas.

¿Destino equivocado? Quizás nunca lo sepa.


No hay comentarios: