domingo, 11 de octubre de 2015

Amor distante




Se ha perdido mi dicha en la constancia,
en la piel lacerada que supura
torrente amargo, ácida tortura,
enorme sed sin lluvia en la distancia.

En el recuerdo, la piedad sostuvo
mi corazón perdido y humillado,
y hoy calma al ángel mísero arrojado
que sufre el paraíso donde estuvo.

Instando a la memoria, hoy regresa
aquel tiempo de amor enardecido,
donde tuyo era el aire amanecido
y mía de los astros la promesa.

Evoco aquel momento de mi vida
cuando ignoraba la pasión perdida.


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