jueves, 1 de octubre de 2015

Agonía de la luz




Se abandona el crepúsculo
—un día más herido en sangre entre las nubes—,
mar  adentro hacia el ósculo inasible
de las aguas eternas,
ahí donde la noche disoluta
hace callar las islas de los árboles.

Se aleja comatoso,
segregando la última belleza de la tarde,
temblores de jolgorios, auroras olvidadas,
lenta penuria de bríos acallados.

Cubre el espejo con la sombra,
cubre mi rostro en el espejo.

Pincel homicida de la luz.



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