sábado, 19 de septiembre de 2015

Romance del alma




Indagando el horizonte,
alma mía, vas urdiendo
con las lluvias del estío
y en soledades de inviernos.


Vas horadando los días,
nutriéndote de misterios,
colmándote de cantares
como un saludo en el tiempo.

La lujuria de las formas
adheridas a tu fuego,
con nuevas investiduras
te estarán fortaleciendo.

Tras las indóciles musas
emprenderás ágil vuelo,
con las manos del orfebre
y el frenesí del sediento.

Bien sabes que ante la prisa,
en los navegares lentos,
es suma la sujeción
de los rebeldes veleros.

Marea, pues, alma mía,
con la merced del ingenio
en búsqueda de equilibrio
en este andar sin regreso.

Deléitate acompasada
en peregrinos paseos
con renovados matices
de los celajes serenos.

Sueña, boga y estremécete.
Arrumba con los espectros
de enigmáticas sirenas
y tozudos marineros.

Desvanece los enigmas
de los círculos etéreos
con la luz del testimonio
y el puñal del embeleso.

Nadie sufre en vano nunca.
Los frutos del tosco huerto
se entregarán con deleite
al sol y a los nobles vientos.

El acto germinativo,
como milagroso ejemplo,
se agitará frente al mundo
exaltado ante tu sueño.

Persiste, pues, alma mía,
hasta que me encuentres muerto.


2 comentarios:

Ana Muela Sopeña dijo...

Un romance profundo y hermoso, Óscar:

Ha sido un placer leerte.

Un abrazo fuerte
Ana

Óscar Distéfano dijo...

Gracias, Ana. Eres muy amable.

Saludos de amistad.
Óscar