martes, 8 de septiembre de 2015

Razones para no volver a casa




He roto los cristales de las lágrimas,
he incendiado los bosques de la risa
en el alma desierta de mis pájaros,
en la memoria
repleta de recuerdos tuyos.

He roto con mi canto de melodías rotas,
con mis serpientes grises
soñando en los cobijos del futuro,
con la tumba en mi cuerpo
y un llévenme a la nada.

Por la calle desierta, sin putas ni peatones,
en los bolsillos hundidas ambas manos,
a cada paso de mi marcha,
al tiempo que camino
hacia el rincón propicio de un café,
las vuelvo puños.

Quédate tú con nuestras almohadas,
que yo tendré el amanecer
para mí sólo.


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