viernes, 4 de septiembre de 2015

Oficio de poeta preceptivo



Bregar por la simétrica estructura,
por la cifrada luz de ignota estrella,
verter el corazón la sangre aquella
sobre el verso de blanca partitura.

Los horarios regir a tu albedrío
venciendo la indolencia acosadora,
e implorar a la musa seductora
su desnudo impudor a tu extravío.

Cada día, invocar con alabanzas
los métricos esquemas y sus dones,
saltando los vetustos eslabones
para empuñar las inmortales lanzas.

Y en la quimera que te dé la suerte,
ebrio de azul, el ritmo hasta la muerte.


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