martes, 22 de septiembre de 2015

La Venus decrépita




Dormita el sol
detrás de los alcores hartos de su piel desnuda,
y en la pradera exigua del delirio
se conjuran los crótalos del tedio,
carentes de las bíblicas manzanas.

El otoño cayó sobre su risa
sin previo aviso,
bordando hoy de ocre el frenesí.
Las dríadas de piel rojiza de sus noches
de hojarascas recubren hoy sus senos.

El macho ausente y la mudez del pubis:
¿qué lujuria, en la noche derramada
por dormidas luciérnagas,
encenderá sus labios?
El viento calla la pasión en fuga.

La amazona sin brío,
valquiria de los prados de la carne,
descabalga. Su angustia es un eco
de la gloria carnal que consiguiera
la lejana libido.


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