lunes, 7 de septiembre de 2015

Invocación a Mefisto




Para cantar, Mefisto, los eternos
cantares, ¿qué te diera de mi suerte?
¿Mis últimos albures y, en mi muerte,
el alma, como Fausto, a los infiernos?

¿Y en canje por la pura poesía?
En la ansiedad azul de mi obsecuencia,
con afónica voz, sin elocuencia,
sólo entono pueril melancolía.

Si me dieras el sueño de las rosas,
el numen de las almas luminosas,
el ruiseñor de Keats, su azul latido,

te concediese, como el fiel inFausto,
mi eternidad de pira en holocausto,
y unos versos inmunes al olvido.


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