sábado, 19 de septiembre de 2015

El indio guaraní




Mira tristemente la decadencia
de su origen, rastros del desatino,
la bravía rota, y el roto trino
ancestral del pájaro en su cadencia.

En el hueco oscuro de su conciencia,
donde sangra áspero su destino,
sufre en el silencio del repentino
y feroz pillaje, la omnipotencia.

Baja el duro grito contra el arcano
en la servidumbre fatal, cautiva,
mientras vence el reino del hombre hispano.

¿Se resiste aún el encono en mí,
el eterno grito del alma altiva,
la mestiza índole guaraní?



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