miércoles, 9 de septiembre de 2015

El color de la noche




El color de la noche, ¡qué profundo!
No obstante, la indolencia lo adivina.
El desolado ámbito imagina
esas brumas tiñendo el fin del mundo.

Estremecida noche. Condenada
al frío otoño la insegura hoja.
Y su llovizna inexorable moja
el otro espacio, el alma desolada.

Duro metal: cuchillo del destierro
clavándole al espíritu su hierro
para dejarlo en la sangrante espera.

Color tristeza, negro edén sin aves,
olvidados océanos sin naves,
cómplice de mi agobio en esta esfera.


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