lunes, 28 de septiembre de 2015

Caín




¿Qué culpa guardo yo si mis mayores
en la maligna tentación cayeron?
¿Heredaré fatídicos rigores
del mísero existir que recibieron? 

¿Y acaso no resulta indecoroso
el Poder de injusta omnipotencia:
perjuro, vengativo, receloso,
hollando nuestras vidas sin decencia?

Si en el destino soy para la muerte,
penuria extrema en el trabajo duro;
si nunca más aspiraré en la suerte
del divino jardín el aire puro,

no seré yo el que ofrende sacrificios
para saciar sus celestiales vicios.



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