miércoles, 9 de septiembre de 2015

Atado a ti en la distancia

   


No deseo olvidar
las ventanas abiertas cantándome sus pájaros
ni el cuadro levemente ladeado
que quise nivelar
con tu alma enamorada.
Tampoco a ti a mi lado refrescándote
en el lago del beso.

A veces suspirando en el jardín,
oculto como un sapo,
te recuerdo detrás de las begonias

Y deseo abrazar con la memoria
tantos detalles de la dicha:
emociones,
risas cual soplos de la fragua,
largas charlas que sonaban a versos
y a lluvia fresca, cuando anidaban entre tus muslos
las dormidas razones de mis manos.

Esta larga cadena
de agua con olor a tierra,
eslabones de luna y sol
en incontables hemiciclos,
se ha hecho distancia
trayendo vibraciones de tu pulso,
metálicos latidos de tus senos,
señales casi imperceptibles
que llegan a mi tacto
anhelantes,
tuyas,
elementales. . .


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