martes, 15 de septiembre de 2015

Arenga del dios nacional




No balas sino odios
caerán sobre el campo.
Hospitales de niños
huérfanos arrasados.
Las fábricas y escuelas
dirán vuestro fracaso.
Vuestros hijos desnudos
terminarán sin brazos.

Cadáveres andantes
tragarán sus reclamos
en salas de embajadas,
en vuelos desterrados,
en ministerios turbios,
en los templos sin bancos,
en tristes bibliotecas
de sueños extenuados.

La patria tiene hombres,
los hombres tienen manos,
las manos tienen puños
para empuñar el látigo.

Escuchad mi proclama:
para aplacar el llanto
de la patria, eliminen
los vicios diplomáticos,
las cómodas poltronas,
los funcionarios mancos,
los niños sin escuelas,
la timidez del campo.

Eliminen el miedo
para sembrar el canto,
vuestros clubes tediosos,
vuestros días apáticos,
vuestros odios inútiles
de perros contra gatos,
y los eternos buitres
rasgando el cielo patrio.

La patria tiene hombres,
los hombres tienen manos,
las manos tienen puños
para empuñar el látigo.


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