martes, 8 de septiembre de 2015

Amor ilícito






Cautivo de la llama verde de tus ojos,
mis manos te traían tristes joyas de valor,
mientras tú te sentabas en tu trono para verme flotar
como una idea vieja, como el humo de tu boca,
y casi me volví aburrido de esperar tu amor
con una audacia menos cada noche.

Y sólo tardé una sonrisa en caer de mi melancolía
al ensueño fatal de tu capricho.
Cuando tu cuerpo tuve mi voluntad deshizo,
y tú sólo reías como el viento del trópico,
como una diosa que hace llover lujuria sobre su reino,
como una rosa, una amapola abierta a los insectos.

Tu embrujo me oprimió, doblando mi arrogante cuello.
Tres años de condena
y sigo en libertad condicional.


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