miércoles, 23 de septiembre de 2015

Afinidad con mi cadáver




Con mi carne que huye cada día,
con mi voz perseguida por perros del silencio,
con mi mano en el místico vacío determinando surcos compulsivos,
con mi enfermo cadáver que no puede nutrir mis sentimientos,
me ubico en esta soledad donde el destino me ha asignado.

Todo lo que compone mi despojo labra mi ruina en plena construcción.
Sé que estoy todavía, mi sueño destrozado,
por la incompleta destrucción de mi conciencia.

Si bien me estoy acostumbrando a no estar vivo,
y poco falta para que la tierra me recoja y me pudra
y me deshaga, me depuro en la enmienda de mi espíritu,
para morir sin sangre y sin semblante.

Hay fuego en mi agonía, un diluvio de cuerdas que estremecen,
olas de magma en mis océanos de vida.
Mi tristeza retorna a sus salitres.

Me veo en mi esqueleto, andando las campiñas inmortales,
con mi torpe lenguaje de cadenas, cargado de mí mismo,
como engendro sin carne ni jardines
y otra forma de mundo y de fracasos.


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