miércoles, 12 de agosto de 2015

Romance de las noches inquietas





Acuden los susurros 
de las noches caladas.

Baten los fuertes vientos
y hostigan con sus ráfagas
las sombras de los sueños
que asedian las estancias,
y buscan encresparse
en las corrientes bárbaras
de los eternos ríos
y en mares de añoranza.

Acuden los susurros
de las musas amadas.

A ellas siempre aguardo
para encrespar mis ansias
en vuelos de existencia,
y en la noche que empapa
rugir en el vacío
ausencias ultrajadas,
y renacer triunfante
como el rayo en el alba
de la sombra cerúlea
con mi canción intacta.

Acuden los susurros,
las voces sin amarras.

Y silenciosa gira
la luna solitaria,
y en el cosmos inmenso
la soledad humana.

Y soy como los prados,
como bosques que imantan
con hojas suplicantes
las lluvias esperadas,
y soy sedientas flores
que beben con el alma
rocío de las nubes
y afónicas alarmas

Ah, noches inquietantes
que llegan y me llaman.



No hay comentarios: