sábado, 29 de agosto de 2015

Por qué no me abandonaste aquella noche


Discutimos.
Te lancé insultos que rompen tolerancias.
Dejaste de mirarme.
Abriste la puerta para abandonarme.
Te detuvo la duda.
Te volteaste mirándome de frente. . .
y lentamente regresaste a mí.

¿Por qué no me abandonaste aquella noche?
¿Tuviste lástima de mí?
¿O acaso fue la noche, imponente, estrellada,
vaciándose en mis ojos?


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