lunes, 17 de agosto de 2015

El desgraciado incidente de la pared fisurada




Un coche espera con motor en marcha.
Late su corazón por el apremio:
con puerta abierta exigen su presencia:
la obra presentó una rajadura.

El patrón (quien creyó en ellos) se altera
contra sí mismo de arrepentimiento:
sus íntimos mencionan el contrato:
(“te advertimos, ¿recuerdas?, ¡te advertimos!”)

Mas él, como señor de la opulencia,
no quiso valorar la voz no suya;
y a instancias de su vocación de déspota,
en la obra hoy fallida les retuvo.

(Ello no significa que los hombres
reconocieran tanta negligencia,
sino, más bien, que hicieron un trabajo
obligado, sin ganas, por cumplir.)

Su desazón es grande; mas la piedad
hacia el obrero emerge de su espíritu:
ellos son como ovejas, inocentes,
que sólo buscan pasto y mansedumbre.

En tanto el hombre sufre porque fue
titánica la lucha por vencer
la resistencia de los malos dioses
que odian el fluir de lo perfecto.

Y tiene que poner todo el prestigio
sobre la mesa de negociaciones.
El orgullo de tantos años buenos,
herido ahora está y escarnecido.

Pobre, pobre de él, ¿cómo logrará
transponer el obstáculo diabólico,
cual pájaro sin bosque, su destino
como maltrecha condición del cuervo?

¿Cómo es que un incidente desgraciado,
de pronto logra derribar la limpia
trayectoria cuidada con tesón,
desde la edad primera del empleo?

El rabo entre las piernas, la desdicha
carcomiendo las uñas, la mañana
perdida, indiferente, desnudándose
lentamente a los juegos de los niños.

El sol acariciante, la familia
observando a través de los cristales,
el perro juguetón a mil estadios
del terrible problema que lo aqueja.

Todo debe llevar a la reunión,
más el agrio sabor de la cerveza
que la noche anterior lo trasportó
al cielo que hoy le da mucha vergüenza.

Sube al auto, apocado, como un reo
culpable para dar declaración,
pensando ensimismado en su retiro,
en lo que cuesta al hombre jubilarse.

“Necesito seguir en el trabajo:
quizá perdonen el error, y el costo
a pérdidas contables lo remitan,
y entiendan que tal vez seré mejor.”

“Mejor en el sentido de lo técnico,
ya que jamás consentirán en verme
como obrero sin tachas, el indulto
ante la aparición de la fisura.”



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