martes, 18 de agosto de 2015

El puñal de tu olvido




Ayer era en nosotros los bríos de la carne,
mil pájaros del alba cantando nuestros sueños,
carcajadas de amantes, nuestras horas desnudas,
nuestros gratos jardines de sueños y futuro.

Hoy el deseo lame su melancolía,
le clava su inquietud a nuestro cuarto,
ya no besas
como besa la noche al río,
ya no se abren tus labios
como se abren las rosas a las constelaciones.

No quisiera llevarme
este racimo cotidiano de distancias,
estas fotos cortadas longitudinalmente,
esta voz disonante en el ensueño.

Tal vez mi muerte
no precise tus manos criminales,
ni blancos mausoleos,
ni arco de héroe caído en tu desprecio.

Quizás sólo me muera en tu memoria
agonizando de mi culpa,
y el puñal de tu olvido en sangre
asumiendo su crimen. 


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