domingo, 26 de julio de 2015

Derivaciones de una mala noche


Esta melancolía, estas enormes piedras
que me crecieron como jorobas en la noche,
que cargo a duras penas sobre mi hombre,
desde donde el aplastamiento 
desciende y destroza mis ímpetus,
haciendo de este día un día inapreciable,
demacrado y con mucha carencia de frutos,

que arroja mi entusiasmo 
por las alcantarillas de la imaginación,
y reduce aún más mi fragmentado palpitar
en la médula del agotamiento.

Esta languidez de mi soledad,
que hoy es una lombriz trozo de mi destino,
que pervive en la oscuridad de mis entrañas,
parásita prendida a la pared de mi conciencia. . . ,

no chupa sin embargo mi esperanza
de morir por exceso de éxtasis y sangre.


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