jueves, 21 de mayo de 2015

A los poetas anónimos




Triste honorable de la voz impura
que gime los misterios de la vida,
ante la brasa azul palidecida,
ante la incierta redención futura.

Borrosas noches de ansiedad oscura
llevan la cierta finitud suicida,
reconociendo la inmortal herida
olvido eterno, eterna desventura.

Porque sigues, inútil artesano,
arrojando en el frío del desvelo
la flecha que jamás será del cielo,

obtendrás en las tablas del arcano,
como gloria postrera, la callada
obstinación en la infinita nada.

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