jueves, 20 de junio de 2013

El último canto




Persigo confundirme con los anélidos del cielo,
retorcerme en el lodo de las nubes, en la voraz espera,
beber la lluvia de los dioses
que hace siglos no cae
sobre nosotros,
deglutir una estrella oscura que gira en vano,
el excremento de un avión de caza
con la lista de todos sus cadáveres,
perforar el ozono con mi hambre maldita,
asumirme asesino de mí mismo
para volarme el alma inútil.

No más ofrenda a los misterios, no más suplicio;
tan sólo apologías del fracaso,
la vanagloria de los dioses
y la infidelidad a los jazmines.
Nunca más la apetencia de dicha del baboso.
Aplaudiré la ruina de mi templo romántico.

Será mi canto último
la melodía ronca que arranque
afrodisíacos en el surco, blasfemias en el sueño,
escupitajos a la inspiración encorsetada,
desprecio al ritmo acentual de la metáfora.

No tengo nada que perder;
ya libre de mis alas
me adaptaré como gusano de los cielos.


3 comentarios:

cielo claro dijo...

Que gusto me ha dado leerte. Entrar en tu espacio ha sido reencontrarme con la poesía. Hace tanto que no escribo y este espacio me llenó de nostalgias. Sigues siendo un gran poeta. Mis saludos para ti.

Óscar Distéfano dijo...

Gracias, amiga mía, es un honor recibir tu visita. ¿por qué no vuelves a escribir? Te invito a hacerlo en Foro Alaire. Encontrarás amigos que apreciarán tu hermosa poesía. Abrazos.

F.E.León dijo...

Hay cosas, Óscar, que son difíciles de explicar, pero se debe intentar. Este poema tiene algunos versos que ni siquiera llegan a gustarme, reconozco que no es por una razón que destaque por su objetividad, pero tiene otros que me llegan y sintonizan en gran manera con algunas de mis obsesiones, no voy a decir que sean tus mejores versos, eso sería mucho decir, pero contienen en sí mismos la riqueza y la hondura que solo pueden ser imaginadas en la búsqueda inquieta de un gran poeta.

No más ofrenda a los misterios, no más suplicio;)
tan sólo apologías del fracaso,
la vanagloria de los dioses
y la infidelidad a los jazmines.

Un abrazo. No me gusta demasiado cuando lo suelo ver en otra parte, pero lo mereces; aplausos.