miércoles, 9 de julio de 2008

El último faro


El último faro

Si en el último faro no te encuentro,
perdido, sin amarras, sobre las frías olas,
bogaré en el océano, sin brújula,
más allá del alcance de sus rayos,
en la umbría expansión, sin retroceso.

Riscos hirientes y peñones firmes
asomarán amenazantes en las oscuras aguas,
y no podré impedir los daños a la quilla del buque.

Si no te enciendes antes de cruzar el límite
donde se inicia el abandono,
furiosos dioses de las soledades
saciarán sus terribles instintos en mi angustia,
y un gemebundo grito lanzaré sobre el faro.

Tú eres el amor, el sentido, la ruta,
la extrema luminaria, el astro roborante,
y perforas el mar con tus dedos de luz,
serenando los nudos de mis singladuras.

Gracias a ti la tierra reverdece todavía,
y las nubes adquieren su matiz de gloria,
y los humanos mausoleos resisten su esplendor antiguo.

Si en el último faro, cuando pase,
no acierte con tus luces,
iré a morir en la congoja eterna de amarte a la deriva.

Barco fantasma.