viernes, 11 de julio de 2008

En el cuarto


no me mira

el cuerpo de serpiente
de manzana en el paraíso
dulce gacela
brincando en la inocencia
cual víctima al alcance en la sabana

no me mira

busca y rebusca en el placar
las ropas para el día
las piernas en el aire
arqueando las palomas de los pies
hacia los nidos de las medias

no me mira

se toca la mirada
pinta en sus labios la pasión
sueña un bolero
en las olas que lamen
la playa en sed de mi retina

no me mira

mas sé que está expectante
al tintineo
que sufran mis cadenas

2 comentarios:

Tania Alegria dijo...

No puedo menos que aplaudir la exuberancia de tu expresión poética en ese poema, encantador por la sencillez del tema vis a vis la gallardía de las imágenes. El cierre es un broche de oro, inesperado, sorpresivo, sutil.


Enhorabuena por tus inspirados versos, compañero.

Óscar Distéfano dijo...

Te pido disculpas, querida Tania, por habérseme pasado el agradecimiento al dulce comentario que le has hecho a este poema. Además de darte las gracias con la alegría de mi corazón.

Un abrazo afectuoso.
Óscar