sábado, 21 de junio de 2008

Valoración del tiempo


El tiempo —ese discurrir
impasible hacia otras vidas—
ya no es el de antes:
depura en el alma las aguas de su río.

Los mejores recuerdos se disgregan
en su apático transitar:
horas despreocupadas,
denso caudal que baja día a día
llevando las arenas del presente.

En el fluir constante,
los colores del día, con sus rayos intensos,
en su espejo refleja en llamaradas
nuestros tristes tesoros despojados.

Y en las penosas márgenes del río,
no puedo inadvertir
cuántas vivencias contenidas
espera el mar del nunca más.

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