jueves, 19 de junio de 2008

Los rayos del ayer


La vida nos consume en bufa broma
—humor inaceptable—, gracia incierta;
de par en par nos abre su compuerta
al inerte jardín de muerto aroma.

En la babel sin límite, el idioma
de pájaros azules, en una abierta
explosión de sus trinos, bien despierta
tiene al alma en su límpida redoma.

Las flores consteladas, las ausentes
experiencias, reviven alegrías
en los colgajos de los hondos días,

y alumbran con sus lámparas candentes,
y queman con sus rayos inclementes
estas horas de grises y apatías.

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