sábado, 21 de junio de 2008

Cromagnón



Como tú,
Incansable explorador,
como tú,
seré rostro oscurecido,
hojarasca de los tiempos.


Amante tosco, velludo,
victorioso bípedo,
perviviendo tras los códices
con tus cuencas abismales
en tumbas arqueológicas,
solo y mudo.

Prisionero en la memoria
del río de Heráclito,
vertiendo sin nombre perpetua agonía,
como tú, oh, ancestro,
como tú.

Canturreo en las mañanas invernales
con mis manos enguantadas
mientras aspiro el vetusto aroma del ciprés,
como tú, oh, ancestro,
como tú, con mi canción
levemente trasmutada.

1 comentario:

Constanza A. Cofré Berger dijo...

No podemos bañarnos dos veces en el mismo río, no?

Buen poema!

Saludos,
Constanza