martes, 14 de junio de 2016

Pesadumbre de la luz


Esta cruz, este gólgota insalvable,
este paraje frío de lo adverso,
este dolor orgánico del verso,
esta angustia de meta inalcanzable,

este fluir de sangre detestable
donde mi pulso hoy se encuentra inmerso,
este mar donde reina un dios perverso
y me asfixia en su fondo inescrutable. . . ,

es el calvario donde marcho herido,
aunque mi sueño sueña todavía
en la llanura de lo ya sufrido,

aunque oteo la cumbre día a día,
y aunque mi corazón ha florecido
en el vasto jardín de la utopía.