Ella duerme desnuda
bajo las sábanas rugosas,
él observa la noche,
los gritos en el cósmico silencio.
Ella yace en las sombras
del abismo dichoso,
él se aúna en el lecho
sugerente a la piel callada,
a la pasión,
al furioso deseo sosegado.
viernes 17 de abril de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

2 comentarios:
Bellísimo poema de un instante sensual muy cálido, Óscar.
Un placer vagar por tus terrenos poéticos.
Enhorabuena
Un beso
Ana
Gracias, querida amiga. Es una alegría siempre recibir tu visita.
Un beso.
Óscar
Publicar un comentario en la entrada